Escuela de Yoga Dhyana – Murcia

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Yoga es un sistema de desarrollo y mejora del ser humano en todos sus niveles (físico, emocional, mental, espiritual) que tiene aproximadamente entre 8.000 y 10.000 años de historia.

Aunque el lugar en el cual se ha experimentado el sistema yóguico en ese tiempo ha sido en la India, especialmente y en las civilizaciones védica y prevédica, también se puede afirmar que yoga es universal, y en cierta manera, no se circunscribe a un espacio limitado, sino que es patrimonio de la humanidad. Esto es más evidente en los tiempos actuales en los cuales las técnicas yóguicas experimentan una difusión en occidente y una popularización a gran escala.

Decía Mircea Eliade que el yoga es el más antiguo fósil viviente; fósil por su antiguedad y viviente porque sigue totalmente vigente y se adapta a cualquier época al mismo tiempo que se sigue enriqueciendo con las aportaciones de los yoguis de todos los lugares y tiempos.

Yoga es una experiencia profunda y real de sí mismo. Un proceso del ser humano que encuentra en la vivencia individual del yoga un camino que lleva al despertar, al bienestar, a la felicidad, al descubrimiento de la propia identidad profunda y con ello a la realización de la verdadera transformación.

Yoga incluye asanas (posiciones corporales), pranayama (técnicas respiratorias), relajación, pratyahara (control de los sentidos), concentración, meditación, mudras, sonido, técnicas energéticas, etc.

Sus beneficios alcanzan a todos los planos del ser humano: salud, flexibilidad y bienestar físico, serenidad y control emocional, equilibrio y centramiento psíquico, y despertar espiritual (capacidad de amor y libertad).

Como objetivo o meta final el yogui pretende alcanzar el estado de samadhi (iluminación, plenitud, verdadera sabiduría y felicidad) y ésto sólo es posible cuando se logra el contacto profundo con el propio ser, esencia vital o fuente inagotable de paz que reside en el interior de todo ser humano sin distinción alguna de sexo, raza, cultura, creencia, etc.

El yoga considera que a este estado anhelado por todos los seres humanos no se llega desde la superficialidad o desde la mera fantasía o imaginación sino con un trabajo bien realizado y sustentado en la realidad propia, aprendiendo a transmutar y transformar esta realidad en pro de una realidad transcendente que permite la verdadera liberación.

Hay que añadir que este objetivo no es el resultado de una experiencia sorprendente o de un momento explosivo que produce un estado extraño, sino más bién se llega a ello con la práctica constante y regular, con el propio esfuerzo y de una manera progresiva y aprovechando el propio esfuerzo y la experiencia que nos producirá este estado de una manera natural y enriquecedora.

Todo ser humano puede acercarse a las prácticas de yoga sin limites de edad, condición, estado de salud, etc. y conseguir beneficios para su salud física y mental.

El yoga aporta esa salud y también relajación, fortalecimiento, equilibrio, capacidad de concentración, superación de estrés, nerviosismo, ansiedad, depresión.

Yoga para el bienestar individual y para una mejor calidad de vida.

Yoga para si mismo y para compartir algo mejor de sí mismo con los demás y con la propia vida.

MEDITACIÓN

Mucho se habla de meditación en la actualidad; es un término que está de moda. Aparecen libros y artículos variados de meditacíón, múltiples retiros y cursos de meditación; se habla de diferentes tipos o técnicas de meditación, pero en realidad ¿Qué es la Meditación?.

En Yoga se habla de dos conceptos:

  1. DHARANA (Concentración).
  2. DHYANA (Meditación).

Los dos(Dharana y Dhyana)están intimamente relacionados.

Cuando se avanza en la práctica de Dharana, cuando la mente es capaz de centrarse en el objeto de concentración elegido (Ekagrata) sin demasiadas dispersiones o deambulaciones; cuando el sujeto y el objeto de la concentración dejan de ser diferentes y se unifican desapareciendo el observador y lo observado y se establece una perfecta identificación y unificación;entonces surge de una manera espontánea y natural el estado de Meditación, dónde los pares de opuestos se diluyen y se alcanza la Unidad verdadera y trascendente.

Meditación es el contacto profundo con nuestro SER, Esencia Básica o Fuente Vital Interior. En la Meditación se utilizan una serie de técnicas o herramientas para generar la experiencia necesaria que nos lleva a ese estado interior de Silencio dónde descubrimos y conectamos con nuestra verdadera realidad esencial y con nuestra verdadera identidad profunda y alcanzamos la verdadera Realización,salud, plenitud y felicidad. Meditando se descubren los engaños de la propia mente y del ego y se produce una verdadera transformación visible. Se realiza la alquimia interior convirtiendo el plomo en oro, lo denso en energía sutil y la oscuridad en Luz.

Meditación es despertar de la Conciencia y conocimiento de la Vida en su totalidad. Meditar es tender puentes entre nuestra naturaleza humana limitada y el SER ilimitado al cuál aspiramos en nuestro proceso de Evolución. La metodología de la Meditación es el Silencio,del cuál surge nuestro verdadero Ser.

Todas las culturas y tradiciones espirituales de la humanidad utilizan sus propias experiencias meditativas para despertar esa sabiduría del SER en sí y el Ser en el Universo. Meditar fortalece,relaja,equilibra y purifica nuestros niveles físicos,emotivos,sentimentales.mentales y espirituales. La Meditación no es para aislarse del mundo,sino para poder proyectarnos y servir a la vida de una manera más consciente y generosa. La meditación no es sólo un momento,sino que debemos intentar expandir nuestro estado de Meditación a cada momento de nuestra vida más allá de la práctica meditativa. Meditar es despertar de la Conciencia y alcanzar el estado de Samadhi,Iluminación o Felicidad no condicionada.

Juan Ortiz

PRACTICA DE MEDITACIÓN

  1. Adoptar posición de meditación sentados encima de una esterilla con las piernas cruzadas, el tronco y la columna bien erguidos al igual que la cabeza, aunque ésta flexionando un poco la barbilla en señal de recogimiento. Las manos pueden posarse encima de las rodillas o recogerse(una mano encima de la otra) en nuestro regazo. Los ojos cerrados o semicerrados. La respiración por la nariz, lenta, profunda y muy suave y relajada. La atención mental en nuestro interior y en el proceso que estamos comenzando.
  2. Observa tu cuerpo físico, suelta y relaja tu cuerpo. Dedica unos momento para acomodar tu cuerpo en la posición de meditación.
  3. Observar las propias emociones y sentimientos y relaja y tranquilizalos por completo.
  4. Observa tu mente, relaja tus pensamientos. Concentra la mente en tu interior y en este momento. Entra en un estado mental diferente al habitual, con centro, recogimiento, serenidad mental y equilibrio.
  5. Conecta en Silencio con lo más profundo que hay en ti, con el Ser Interior, tu Naturaleza Esencial, tu Esencia Vital. Entra en un estado de Paz y Plenitud total; experimenta ese estado como una vivencia muy especial.Una alegría y seguridad profunda te llenan. No hay palabras par poder definir este estado. Surge una confianza sin límites en la Vida y el Universo entero. Mantén un tiempo este estado sin prisas. Llenáte de Quietud y Calma, de una Mente Clara y Luminosa.
  6. Vuelve a observar tu cuerpo, emociones, sentimientos, mente, respiración y como te encuentras en este momento.
  7. No tengas prisa por volver; ve deshaciendo la postura lentamente y sal de tu meditación volviendo a la actividad diaría con total renovación y una conciencia lúcida y despierta.

El tiempo de la meditación puede ser de 20 a 30 minutos aproximadamente.

Juan Ortiz

YOGA PARA LA VIDA Y LA MUERTE

Lo primero que tenemos que resaltar al tratar de estos temas es la dificultad de poder afrontarlos con claridad por el miedo que subyace en la mayor parte de seres humanos, sobre todo en nuestra cultura occidental, cuando se plantea la cuestión y el rechazo que suscita, incluso el simple hecho de pronunciar y oir la palabra muerte. La muertes es uno de los grandes temas tabúes de nuestro tiempo y ocultamos esta realidad, que forma parte de la propia vida y existencia humana, en pos de una supuesta vivencia de la realidad, olvidando que no hay nada más real y evidente como que todos tenemos que pasar por este proceso de transformación.

En el fondo, el miedo a la muerte no es nada más y nada menos que el miedo a la propia vida: el desconocimiento de las leyes cíclicas que rigen la existencia y el devenir no sólo del ser humano sino de la naturaleza y cosmos en su totalidad.

De todas maneras, es necesario, en primer lugar, respetar ese tabú, ese miedo existencial y trabajar para que haya una toma de conciencia progresiva y real (no fantasiosa o imaginativa) sobre todos los niveles de la vida, incluyendo la experiencia de la muerte, pero comprendiéndola en su verdadera dimensión transformadora en el proceso evolutivo y no como el final y la aniquilación de la propia vida. Ya Einstein lo afirmó claramente: “La energía ni se crea ni se destruye, únicamente se transforma”. En la eternidad del tiempo y la infinitud del espacio no hay límites: la propia conciencia es ilimitada. ¿Cómo pués podemos pensar que algo es finito en la realidad espacio-temporal? Cambian las formas, pero la esencia que subyace en el fondo de toda manifestación siempre permanece. Y ésto es cierto lo miremos bajo el prisma científico o bajo una mirada mística o espiritual.

Ahora bién, no me atrevo yo a decir exactamente que es lo que ocurre después de la muerte: no soy seguidor de ninguna doctrina o dogma sobre la muerte. Reencarnación, transmigración de las almas, resurrección, son algunas de las teorías que la humanidad ha ofrecido en las diversas culturas, religiones o filosofías intentando explicar el fenómeno y todas ellas son igualmente respetables y, posiblemente, tengan algo de razón. Lo que sí está claro es que el ser humano siempre ha intuido en lo más profundo de sí esa eternidad y libertad.

A veces, cuando doy alguna charla o taller, alguien me pregunta si creo en la reencarnación; mi respuesta es que yo creo en la CONTINUIDAD DE LA VIDA, más que creer, sé que la vida es continua, que el Ser no puede ser destruido, ni tocado, ni eliminado nunca; que el vuelo continúa incesantemente en pos de las más altas realizaciones y logros que podamos imaginar. Todo miedo es debido al desconocimiento y la ignorancia y desaparece con la sabiduría y la vivencia, no intelectual, sino integral y profunda.

Va siendo el momento de hablar claramente sobre el tema, de adquirir conciencia de la polaridad vida-muerte que son parte de una misma Unidad Vital, de realizar en sí mismo esa conciencia luminosa y colaborar para que los enfermos terminales, las personas que están pasando ese trance hacia la muerte y los familiares y seres queridos puedan afrontar con una actitud distinta esa experiencia y podamos lograr como decía el Buda que todos ser viviente que experimenta sufrimiento pueda superarlo y alcanzar mayor serenidad, paz y felicidad. El Sistema yoga tiene mucho que aportar al respecto entendiendo Yoga como la experiencia profunda de sí mismo y conocimiento de la Vida en sus diversas manifestaciones y experiencia y en su propia Unidad. La experiencia yóguica lleva al practicante a la conciencia de sí mismo y de la propia realidad existencial y a la realización de la Verdad, no de una manera intelectual o teórica, sino vivencial. La experiencia yóquica nos lleva hacia ese contacto profundo con nuestra propia esencia, con el Ser, con la Fuente inagotable, con Satchittananda (el ocenano inagotable de existencia, bienaventuranza y felicidad), dónde los pares de opuestos se diluyen, dónde el mismo concepto de vida y muerte deja de tener significado y dónde se produce la fusión con la Verdad Eterna y con la Luz que hace desaparecer con su resplandor ilimitado todo el miedo, angustia vital, ignorancia, oscuridad y la propia muerte que en sí misma no tiene realidad ontológica.

Yoga para la vida y la muerte, para la transmutación, para el cambio, para la sabiduría, para comprender el Sentido de todo lo que acaece en la experiencia del Ser humano.

“No te aflijas por mí cuando yo muera,
no llores demasiado ni te hundas en un mar de
desesperación y abatimiento,
no pienses que me he ido para siempre pués yo sigo
estando ahí:
en el viento que acaricia tu cabello,
en la mirada del niño que te mira,
en la estrella que reluce en la noche estrellada,
en tu sonrisa y en tus sueños.

Yo soy la lagrima que resbala por tus mejillas,
el impulso que te hace caminar, el sol que te alumbra
todo el día.

Yo soy tus pasos al caminar y aquella cúspide nevada en
la alta montaña que te espera para ver juntos la
inmensidad del vasto horizonte.

Si el Amor y la Libertad están dentro de ti como una
búsqueda, un anhelo, un encuentro y una realidad allá
donde esté me sentiré feliz, dichoso y orgulloso de tu
vida.

Si consigues la Luz dentro de ti, esa luminosidad y
claridad me llegarán y me ayudarán.

No pienses que me he ido,
si miras dentro de ti, en tu propio ser,
ahí me encontrarás pués es mi propio ser que mantiene la
Unidad y la Eternidad más allá de los límites de la
realidad ordinaria.

No te entristezcas cuando yo muera, pués en realidad
estoy ahí, dentro de tí,
y si tienes dudas: baila, canta, ríe, ama, vive y siente que yo
también estoy en esa danza de la vidad eterna, que nunca
empieza ni termina.

Juan Ortiz

YOGA PARA EMBARAZADAS

El Yoga es una técnica milenaria traida de Oriente a Occidente, que implica equilibrio entre el ser presente y el ser transcendente, tanto para hombres como para mujeres en cualquier etapa de la vida.

Para muchas mujeres el embarazo supone replantearse sus hábitos alimentarios, de ejercicios, etc., y en afán de cuidarse físicamente y emocionalmente. Ello supone para la mayoría hacer una dieta más equilibrada y saludable, dejando el tabaco y el alcohol; de caminar todos los días o de nadar; de buscar información y leer todos los artículos y libros relacionados con este tema.

Existe una necesidad de conocer lo que está pasando con el cuerpo, con el bebé que viene y con todas las dudas, ansiedades y temores que conlleva ante una experiencia tan nueva y vivencial de día a día.

Y en esa búsqueda pueden encontrarse las claves de “Yoga para embarazadas”, ya que están pensadas y estructuradas para este especial momento de su vida.

En las clases de “Yoga para embarazadas”: se trabaja con ejercicios que estiran espalda, costados y hombros; que fortalecen pelvis, periné y lumbares; que favorecen el retorno venoso, que sueltan cuello, pecho, muñecas y dedos o tobillos.

  • Dónde se aprende a utilizar la respiración en los ejercicios y en la relajación.
  • Dónde se practican asanas apropiadas, que ayudan a tomar conciencia del cuerpo.
  • Dónde se potencia el vínculo con el bebé en crecimiento.
  • Dónde aprendemos a relajarnos y fluir en cualquier situación.
  • Dónde se comparten y se solucionan dudas, inquietudes o miedos.

De tal manera que luego observamos los resultados: con mujeres que saben relajarse y afrontar los retos con otra perspectiva, siendo conscientes de su embarazo, del nuevo ser que viene, de su relajación de pareja, y del cambio familiar y social que supone.

Esto lo hace también sentir y vivir el parto y la crianza de manera diferente.

Así, las clases de “Yoga para embarazadas” aportan conocimiento, técnicas de relajación y control, conciencia de los cambios presentes, herramientas de respiración y confianza en la propia naturaleza femenina. Todo ello va a repercutir en una mayor calidad de vida para la madre y el bebé.

SER Y TRANSCENDENCIA

Los seres humanos vivimos en una realidad dual y cambiante. Nada es permanente en la realidad y todo está cambiando constantemente. Estos cambios producen la dinámica necesaria de la propia vida y el devenir existencial.

A veces todo nos va muy bien y las cosas que nos ocurren nos resultan agradables y las disfrutamos mucho. Otras veces ocurre todo lo contrario: aparecen dificultades, problemas y circunstancias que nos acarrean dolor, desazón e inseguridad.

Somos seres humanos
Como humanos, todos estos cambios y variables son inevitables pues esa es precisamente la característica de nuestra naturaleza humana. No es posible evitar que a veces podamos enfermar o enferme alguien querido, no estamos libres de que las cosas nos afecten y tampoco podemos hacer nada por evitar la misma muerte a pesar de que nos buscamos mil artimañas para huir de ello. Esta realidad es pues ineludible y, como decía Nietzsche, somos «humanos, demasiado humanos». Alguna vez alguien me ha preguntado que si no podemos evitar que nos ocurran estas cosas que tanto nos afectan…

Entonces, ¿no hay salida o solución alguna? La respuesta es sí, hay solución, siempre hay solución. Pero esta solución no puede venir de la propia realidad que es la raíz de todas estas influencias y afecciones.

Desde lo humano hacia el Ser
Además de ser humanos también somos Ser, y aquí radica la posible solución. Sin olvidar atender y mejorar nuestra propia realidad humana; trabajando y mejorando nuestra vida en todos sus niveles y aspectos; sumergiéndonos en la realidad que nos rodea con generosidad y responsabilidad y con espíritu de servicio a la vida; sin ningún tipo de evasión o excusa para afrontar los hechos que nos acaecen; viviendo esta realidad ineludible y base de toda realización posterior, tenemos que trabajar, además, para la transcendencia, para tender puentes desde lo humano hacia el Ser, desde la realidad cambiante y efímera hacia la esencia permanente y eterna.

La transcendencia no está reñida con la inmanencia, al contrario, las dos deben unificarse e integrarse para que el proceso sea verídico y real y produzca la verdadera realización tangible.

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La transcendencia es una experiencia profunda de sí mismo y un descubrimiento de nuestra verdadera realidad interior
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Todo lo que vivimos, todas las experiencias que nos ocurren, tienen siempre en el fondo la pedagogía necesaria para que veamos las cosas de una manera más profunda, para que nuestra conciencia vaya desarrollándose y despertando en pos de una conciencia diferente a la ordinaria, una conciencia de lo que verdaderamente soy, de nuestra esencia vital, de nuestra naturaleza básica, de la Luz que subyace en nuestro interior.

Conciencia de Ser
Hay algo en nuestro interior verdaderamente puro que no está contaminado o afectado por nada, algo que permanece inalterable, un tesoro oculto en lo más profundo de cada ser humano, algo que no enferma, ni experimenta dolor o sufrimiento, algo que nunca perecerá y permanece inalterado por toda la eternidad.

Si logramos transcender nuestras limitaciones y alcanzar este estado no condicionado y esta sabiduría de Ser, ese será el gran paso y la gran revolución de estos tiempos: la Conciencia de Ser.

Así que la transcendencia no es una consecución de un estado fantasioso o una mística ficticia. La transcendencia verdadera es la que nos acerca más a la Verdad y nos desvela el gran misterio de la existencia. La transcendencia es una experiencia profunda de sí mismo y un descubrimiento de nuestra verdadera realidad interior. La transcendencia nos lleva de lo humano al Ser, a Dios, a nuestra naturaleza esencial, a la esencia vital.

Todas la culturas hablan de este estado transcendente de conciencia despierta: en Japón se le llama Satori, en la India Nirvana, en yoga es el estado de Samadhi, en nuestra cultura occidental cristiana se le llama Iluminación. Distintos nombres para señalar todos ese potencial ilimitado que hay en cada ser humano y que es posible desarrollar. Todos los seres humanos tienen esta capacidad interior sin diferencias de ningún tipo.

Un único Ser
El Ser que hay en mí es el mismo Ser que hay en ti y en los demás, y esto me hace comprender que todos somos en esencia el mismo Ser y que no hay separación alguna. Llegamos a una conciencia sin fronteras que ya empieza a vislumbrarse.

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No hay despertar verdadero si no va acompañado por una entrega total a la vida y a los demás
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Cuando alguien logra esa transcendencia y despierta su conciencia de Ser, no se encierra en sí mismo de una manera egocéntrica, sino que este estado adquirido lleva en sí mismo el despertar del Amor y la Libertad interior. Y se despierta un enorme deseo interior de ayudar a los demás para que también puedan transcender y alcanzar su verdadera liberación. No hay despertar verdadero si no va acompañado por esta entrega total a la vida y a los demás.

Es posible pues transcender nuestra conciencia y realidad ordinaria y acceder a otra conciencia o realidad no ordinarios. Es posible conectar con nuestro verdadero Ser y cuando esto se consiga realmente todo sufrimiento se irá superando y transformando, toda ignorancia se convertirá en verdadera sabiduría y toda oscuridad desaparecerá ante la deslumbrante presencia del Ser, de la Luz clara del interior.

¡Qué todos los seres puedan despertar y alcanzar verdadera sabiduría! ¡Qué todos podamos experimentar verdadera felicidad y plenitud!

OM SANTHI. Paz para todos.

 

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Juan Ortiz

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