Espigol – Alicante

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Seguro que más de una vez has pensado, e incluso te has planteado comenzar a practicar Yoga. Tal vez nuestra propuesta te anime y éste sea el momento. Te brindamos la oportunidad de iniciarte en este maravilloso camino.

El Yoga es una disciplina milenaria que nace en la India como camino de desarrollo personal. La palabra Yoga significa unión, refiriéndose a la integración de todos los aspectos del ser humano: físico, mental y espiritual.

Engloba numerosas técnicas y senderos que han conducido a los yoguis al propio conocimiento y autorrealización: Bakti, Karma, Raja, Jñana, Hatha… y dentro de estas sendas aparecen numerosos estilos que se adaptarán a las necesidades de cada practicante.
HATHA YOGA

El más practicado en occidente es el Hatha Yoga. Este estilo se vale del cuerpo físico como vía de unión y autoconocimiento, y se fundamenta en la práctica de ásanas (posturas) y pranayamas (técnicas de respiración).

Mediante las ásanas y el Pranayama se fortalece el cuerpo físico, se flexibiliza y se relaja, aquietándose la mente y liberando nuestras emociones…

El ásana busca el equilibrio de nuestras energías: Sthira-sukham, la firmeza y la flexibilidad, la fuerza y la sutileza, las energías masculina y la femenina… El Hatha Yoga equilibra desde las energías más físicas hasta las más sutiles, y eso nos trae múltiples beneficios.

Junto a la práctica de Ásanas, los Pranayamas se convierten en “el arte de respirar con conciencia”. La relación cuerpo – mente se da también a través de la respiración, así que ésta cobra mucha importancia dentro de la práctica de Yoga. Todo está conectado en nuestro ser, por eso se dice que la respiración es un puente entre los diferentes cuerpos, pudiendo utilizarse para conectar los estados más burdos con los más sutiles.

En el Hatha Yoga no se trata de hacer “posturas imposibles”. El Yoga se adapta a la persona y a sus circunstancias, modificando la postura, adaptándola a cada practicante y usando los soportes adecuados para ayudar en la ejecución de la misma.

Se trata de estar en el cuerpo mediante una atención, una presencia y una conciencia testigo que te adentran en ti mismo y convierten la ejecución de las ásanas en una verdadera meditación a través del cuerpo.

El estar presente y darme cuenta de lo que está ocurriendo va desarrollando mi capacidad de escucha interna, a todos los niveles. Soy consciente de mi cuerpo, soy consciente de mi mente, soy consciente de mi espíritu. En el momento en el que entro en este mundo de las sensaciones, de las percepciones, estoy fuera del tumulto de los pensamientos, y me pongo en la presencia de mí mismo, más allá de mi mente mundana.
MEDITACIÓN

La meditación, por su parte, es una práctica milenaria utilizada desde el principio de los tiempos por distintas tradiciones y corrientes de pensamiento. Se trata de despertar un estado profundo de conciencia que se alcanza al acallar los pensamientos y concentrarse. Supone detenerse a escuchar del silencio: no hay nada más que hacer, pues cuando el silencio habla es el alma la que se expresa. No consiste en reflexionar, al contrario, empieza cuando los pensamientos terminan. No se basa en ningún dogma, fe o ritual.

La práctica de la meditación forma parte del Yoga en su esencia más profunda, y también dispone de numerosas técnicas aplicables antes, durante y después de una sesión de ásanas y pranayama.

En realidad, cualquier práctica de yoga persigue ese estado de meditación, sea cual sea el método que se utilice para llegar a él.
YOGA NIDRA

El Yoga Nidra es otro estilo de yoga Compilado y desarrollado por Swami Satyananda que está basado en una antigua práctica hinduista denominada Nyasa. El objetivo del Nidra no es distinto al de otras prácticas yóguicas: se trata de calmar las fluctuaciones de la mente para así tener más consciencia de lo que somos en esencia.

Se practica normalmente tumbado en postura de relajación (savásana), usando los soportes que sean necesarios para estar bien cómodos (mantas, cojines…)

Se trata de un camino de autorrealización en el que la conciencia se entrega a la propia experiencia interna mediante la práctica de Pratyahara (abstracción de los sentidos).

Constituye, además, un potente y eficaz método de relajación, muy útil para reducir el estrés, proporcionando calma y claridad mental y emocional. Dicen los maestros que una sesión de Yoga Nidra equivale a cinco horas de sueño profundo.

El uso del Sankalpa (resolución personal o afirmación) en el estado de Yoga Nidra nos da acceso a nuestro subconsciente para eliminar viejos patrones que condicionan nuestra vida: miedos, traumas, creencias limitantes… y potenciar aspectos positivos como el amor propio, la ecuanimidad, la conciencia corporal… ayudándonos en nuestro proceso de desarrollo espiritual.
YOGA Y EMBARAZO

Si estás embarazada es un buen momento para la práctica de yoga, puesto que durante esta etapa estás más sensible y receptiva. Tu vientre se convierte en un centro muy importante de energía, en un sostenedor de vida.

Las asanas, la respiración, la relajación y la meditación son una vía, un camino de plena consciencia en la que la mirada se instala en tu interior y te permites vivir plenamente tu propio presente, este proceso tan íntimo y especial para ti que concluye en un punto crucial, el momento de la creación, traer al mundo una nueva vida.

A partir del tercer mes de embarazado te puedes incorporar a nuestras clases de yoga. Te proponemos una práctica más suave con alternativas específicas para ti, en las que te preparas tanto física como mentalmente durante todo el desarrollo del embarazo y para el momento del parto. Los beneficios que aportan esta disciplina de vida son innumerables, entre ellos:

La práctica de asanas aportan fortaleza y flexibilidad muscular previniendo y mejorando posibles dolencias de espalda que suelen aparecer durante el transcurso del embarazo, como lumbalgia y ciática, actúan sobre el suelo pélvico aportándole flexibilidad y tono, lo cual favorece finalmente el momento del parto. Facilitan el retorno venoso, mejorando la circulación y la oxigenación de la sangre y favorecen el buen funcionamiento de los órganos internos.

Los ejercicios de respiración y relajación aportan calma y tranquilidad a la vez que energía y fuerza, equilibrando el sistema nervioso y colaborando según las necesidades de la futura mamá durante el periodo del embarazo y en el momento del parto.

La práctica de la meditación estimula y potencia la atención plena permitiendo un mayor vínculo con el bebé y aportando confianza y seguridad a la mamá en el momento cumbre del parto, a la vez que abre las puertas al desarrollo de la consciencia.

Además estos beneficios son extensibles al bebé, a ese ser que, llegado cierto momento, siente, escucha y percibe los estímulos del exterior y los de su mamá. Al trabajar la calma, la escucha del cuerpo y la conciencia interior, la práctica consciente de yoga refuerza el vínculo madre – hijo y sirve de fantástico acompañamiento al bebé durante el embarazo y el parto.
BENEFICIOS INMEDIATOS DE LA PRÁCTICA DE YOGA

(según la Yoga Alliance Internacional):

Alivio del estrés: está bien demostrado que con la práctica de Yoga se reducen los efectos físicos del estrés sobre el cuerpo. El organismo responde al estrés a través de una respuesta de lucha o huida, que es una combinación del sistema nervioso simpático y las vías de activación hormonal; la liberación de cortisol – la hormona del estrés – a partir de las glándulas suprarrenales. El cortisol es a menudo utilizado para medir la respuesta al estrés. La práctica de Yoga reduce los niveles de cortisol. La mayoría de las clases de Yoga proponen al final de la clase savasana, una postura de relajación y un estado de relajación, lo que redunda aún más en la experiencia de la eliminación del estrés.

Alivio del dolor: la práctica de Yoga alivia el dolor. Los estudios han demostrado que la práctica de asana (posturas), la meditación o una combinación de las dos, proporcionan un alivio considerable del dolor en las personas con enfermedades como el cáncer, la esclerosis múltiple, enfermedades autoinmunes y la hipertensión, así como la artritis, el dolor de espalda y el cuello y otras enfermedades crónicas .

Mejor Respiración: la práctica de Yoga incluye prácticas de respiración conocida como pranayama, que puede ser eficaz para reducir nuestra respuesta al estrés, mejora la función pulmonar y propiciar la relajación. Muchos ejercicios hacen hincapié en reducir la velocidad y la profundización de la respiración, que activa el sistema nervisos parasimpático y aumentan la respuesta de relajación. Al cambiar nuestros patrones de respiración, que pueden afectar significativamente a la salud, la experiencia de nuestro cuerpo cambia. Esta puede ser una de las lecciones más profundas que podemos aprender de nuestra práctica de yoga.

Flexibilidad: El yoga puede mejorar la flexibilidad y la movilidad e incrementar el rango de movimiento. Con el tiempo, los ligamentos, los tendones y los músculos se alargan, aumentando la elasticidad.

Incremento de la fuerza: en las posturas de Yoga se utilizan todos los músculos del cuerpo. Una práctica asidua puede aumentar la fuerza, literalmente, de pies a cabeza. Una práctica regular del yoga también puede aliviar la tensión muscular en todo el cuerpo.

El control del peso: Si bien la mayoría de los efectos del Yoga en la pérdida de peso es anecdótico o experimental, tanto los profesores de yoga como los estudiantes encontramos que el Yoga ayuda a mantener el peso. Muchos profesores se especializan en programas de Yoga que ayudan al control del peso. Sería muy superfluo practicar Yoga por ese motivo pero es cierto que el Yoga favorece el desarrollo de una imagen positiva de uno mismo, puesto que se presta más atención a la nutrición y al cuerpo como un todo. Un estudio de la Revista de Terapias Alternativas en Salud y Medicina encontró que la práctica regular del yoga se asocia con menos aumento de peso relacionado con la edad.

Mejora de la circulación: el Yoga ayuda a mejorar la circulación de manera eficiente y ayuda a la oxigenación de las células del cuerpo.

Acondicionamiento Cardiovascular: la práctica de Yoga puede ofrecer beneficios cardiovasculares al disminuir la frecuencia cardíaca en reposo, el aumento de la resistencia y la mejora del consumo de oxígeno durante el ejercicio.

Conciencia: el Yoga nos conecta con el momento presente. Cuanto más práctica, más conscientes nos hacemos de nuestro entorno y el mundo que nos rodea; más conciencia se genera sobre nosotros mismos. Se abre el camino a una mejor concentración, coordinación, tiempo de reacción y memoria.

Paz interior: los efectos más inmediatos de la práctica de Yoga y de la meditación es el cultivo de la paz interior y de la tranquilidad.

 

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