Satya Centro de Yoga – Mallorca

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Qué es Yoga
El Yoga es una ciencia práctica de autoconocimiento y evolución personal, que data de más de 5.000 años de antigüedad y nació en la India.

Hace unas décadas, maestros como B.K.S.Iyengar, T.K.V. Desikachar, Satyananda, etc., dieron a conocer el Yoga en Occidente y nos trasmitieron sus enseñanzas.

El Yoga como filosofia de vida
Podemos decir que el Yoga más que una ciencia es una filosofía de vida ya que abarca todos los aspectos de la vida y de la persona:
el cuerpo físico
la mente
la espiritualidad
la actitud hacia la vida (hacia los demás y el entorno)
la actitud hacia nosotros mismos (la alimentación, hábitos de vida etc)
Todo lo que necesitamos para llevar una vida sana y feliz nos lo proporciona el Yoga.

Objetivo del Yoga
El objetivo principal del Yoga es la calma mental: cuando la mente está calmada podemos ver la verdadera realidad de las cosas, sin la influencia del pensamiento y sus patrones (a veces muy limitados), ni las emociones (a veces incontrolables), evitando de este modo el “sufrimiento innecesario” (depresión, ansiedad, estrés etc).

Todo ello lo hacemos mediante el trabajo de nuestro cuerpo: el Yoga se basa en la afirmación de que cuerpo y mente van unidos (el cuerpo físico es la manifestación de lo que pensamos y lo que sentimos), de manera que al influir sobre nuestro cuerpo de manera positiva, lo estamos haciendo sobre nuestra mente.

Valorar el momento presente
En Yoga no se trata de buscar nada (trabajamos desde el desapego) sino de disfrutar de cada instante. Una de las cosas que el Yoga nos enseña es a valorar el momento presente y a vivir cada instante como si fuera el único. Al aplicar este hecho a la vida cotidiana notamos un gran cambio.

El Yoga nos ayuda a parar, a frenar el ritmo tan acelerado de vida que llevamos hoy en día. El hecho de parar nos permite “darnos cuenta”, hecho que nos ayuda a conocernos y a aceptarnos a nosotros mismos, cosa muy importante si queremos avanzar y mejorar como personas.

Ciencia Práctica
El Yoga es una ciencia práctica que puede ser practicada por cualquier persona independientemente de su edad, condiciones físicas, ideología, religión, etc. Una de las peculiaridades del Yoga es que se adapta a la persona y no a la inversa.

Equilibrio físico y mental
Mediante la práctica de Yoga vamos a mejorar y equilibrar nuestra condición física y mental. La práctica de Yoga va a permitirnos potenciar nuestro cuerpo (sacarle el máximo partido), equilibrar y amonizar todas las funciones corporales. Vamos a “recordar” la forma correcta de respirar, estirar y fortalecer la musculatura, flexibilizar las articulaciones, mejorar la circulación sanguínea y linfática, serenar el sistema nervioso, incidir sobre el sistema endocrino mejorando el funcionamiento hormonal etc.

Muchas de las recientes investigaciones están recomendando terapias que tienen su origen en el Yoga: técnicas de respiración, ejercicios de rehabilitación, técnicas de relajación etc.

Desde nuestro punto de vista, el Yoga es la mejor inversión que podemos hacer para mejorar nuestra salud y, en definitiva, sentirnos más felices.

Pranayama, la respiración del Yoga
El Pranayama nos enseña a conocer nuestra respiración para sanar nuestro cuerpo y equilibrar nuestra mente.

El Pranayama es una técnica o práctica del Yoga que nos enseña a conocer nuestra respiración para sanar nuestro cuerpo y equilibrar nuestra mente. Hay diferentes tipos de técnicas de respiración o Pranayama y os comentamos las más interesantes.
Dice el Hatha Yoga Pradipika que “cuando el aliento va y viene, la mente está inquieta, pero cuando el aliento se calma, también se calma la mente”.

La respiración (del griego psyche: aliento, alma) es la única función fisiológica que, además de ser involuntaria o mecánica (es una actividad refleja), también puede ser controlada conscientemente. En la práctica del Yoga este control se denomina Pranayama, un vocablo que deriva del sánscrito Prana (pra=primera unidad, na=energía) y Yama: (controlar y extender, manifestación o expansión). La respiración consciente o Pranayama es, pues, una de las claves del Yoga, que considera que la respiración es la puerta de acceso a la purificación del cuerpo y la mente. El Hatha Yoga Pradipika la incluye en su segundo libro mientras que, en el Yoga se los Ocho pasos (Ashtanga Yoga), el maestro Patanjali sitúa al Pranayama, el arte de la respiración consciente, en el cuarto paso hacia la purificación del cuerpo y de la mente. Normalmente el ser humano respira sin esfuerzo aparente unas 18 veces al minuto, 1.080 veces a la hora, 25.920 veces al día. En Yoga se considera que el aire es la energía vital, es decir, la vía primaria por donde fluye el prana, de tal forma que el control de la respiración es inseparable del movimiento, quietud o desarrollo de las posturas (asanas). Según el maestro B.K.S. Iyengar “sólo gracias a una respiración adecuada, las asanas se llenan de inteligencia”.
Pranayama y emociones

En Yoga el control del sistema respiratorio facilita la revitalización del cuerpo gracias al aumento de la capacidad pulmonar y a la oxigenación del torrente sanguíneo. Pero, además, el Pranayama, que significa respirar con el todo, favorece la atención, la concentración, la serenidad y el equilibrio físico y mental. Existe una relación entre el control de la respiración y el de las emociones (la ansiedad está relacionada con la respiración toracica), de tal forma que un cambio en el proceso respiratorio también permite interrumpir o controlar patrones de respuesta emocional no deseados. Se diferencian tres tipos de respiración: Baja o abdominal (la más común): durante la inspiración el diafragma baja para que el aire entre en los pulmones; el abdomen se hincha y masajea las vísceras, bazo, estámago y páncreas favoreciendo su funcionamiento. En la espiración el diafragma sube y el estámago desciende hundiéndose. La respiración baja o abdominal es relajante pero si se realiza de forma continua provocará una excesiva distensión de los músculos abdominales y el encorvamiento de la espalda (mala postura). Según el maestro Iyengar, la respiración comienza en la base del diafragma ibidem, cerca de la cintura pélvica. Esta acción (como cuando se habla o se canta correctamente) relaja la parte torácica, el cuello y la cara haciendo que los músculos de la caja torácica y del cuello aflojen los faciales y éstos, a su vez, los de los órganos de percepción (ojos, oídos, nariz, lengua y piel). Media, intercostal o torácica: es una respiración incompleta que se lleva a cabo con los músculos de las costillas que expanden la caja torácica. Alta o clavicular: es el tipo de respiración más superficial. Requiere un máximo esfuerzo para obtener muy poco aire. Durante la inspiración los hombros y las clavículas se levantan mientras se contrae el abdomen. Respiración completa o profunda: es la que normalmente se utiliza en las clases de Yoga (sumatoria de las tres anteriores). Primero se llenan las partes inferior, media y alta de los pulmones y, al exhalar, el aire se elimina en orden inverso (como al llenar un vaso de agua). El pecho y los hombros deben quedar inmóviles y pasivos durante todo el proceso. Solamente las costillas se expanden, durante la inhalación, y se contraen durante la exhalación, como un fuelle.
Pranayama y asanas

La atención en el flujo respiratorio en las asanas es la clave de la práctica de Yoga y favorece la limpieza de los nadis (canales energéticos). Según el profesor Van Lysebeth, autor de Mi primera sesión de Yoga y Pranayama, en cada inhalación se ingresa al cuerpo un 80% de nitrógeno, un 20% de oxígeno y un 0,4% de dióxido de carbono. El ser humano sólo puede tomar el 1% del oxígeno y el resto lo devuelve a la atmósfera. En la inhalación ingresa oxígeno (cuanto más prolongada sea, mayor cantidad del vital elemento será incorporada) y en la exhalación salen dióxido de carbono y el oxígeno no utilizado. En cuanto al prana, que es la energía cósmica, sigue caminos paralelos a los de la respiración: al inhalar ingresa y al exhalar se distribuye. En la ejecución de las asanas la respiración es siempre lo más lenta y profunda posible, y es el indicador de si es preciso estirar o flexionar y poco más o, si por el contrario, hay que soltar y aflojar. En general la inspiración (purvaka) se realiza en asanas de apertura, extensiones o elevaciones de brazos mientras que la espiración (recaka) acompaña a los movimientos de recogida y flexiones. Todo el proceso se realiza por la nariz para poder filtrar el aire (y sus bacterias) a través de la vellosidad de las narinas y adecuar la temperatura del aire a la del cuerpo. También se inhala por la nariz para absorber la máxima cantidad de prana y dirigirlo al sistema nervioso central y al cerebro. Técnicas de pranayama En la práctica del Yoga, además de la respiración consciente, se practican técnicas respiratorias concretas, que también se conocen como Pranayama. Los ejercicios de respiración yóguica enseñan a controlar el prana y, por tanto, la mente. Algunas de estas técnicas son:
Tranquilizantes (p.e. Bhramari, Ujjayi, Vayu).
Vitalizantes (p.e. Bhastrika, Kapalabhati, Surya Bheda).
Equilibrantes (p.e. Nadi Sodhana, Samavritti).
Refrescantes (p.e. Shitali, Sitkari, Kaki).

Otras técnicas son:
Respiración bipolar o alternada (Sukha Pranayama), que sirve para equilibrar e igualar la corriente pránica que pasa por ambas fosas nasales. Además, es sedante y agudiza la concentración.
Respiracion Anuloma Viloma.
Respiracion Bhramari, ” de la abeja”.
Respiración Simhasana, “del león”.
Respiración Nadhi Sodhana.

 

Fuente

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