Centro de Ashtanga Yoga – Buenos Aires

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QUÉ ES EL ASHTANGA VINAYSA YOGA
Si bien la traducción literal significa “secuencia”, progresión de un estadio al otro de manera gradual, podemos agregar que:
Es una serie de posturas unidas por la respiración, con una secuencia precisa de movimientos para entrar y salir a cada una. Eso crea y mantiene una tensión dinámica.
La respiración es ujjai, durante toda la práctica. Eso crea calor interno.
La mirada se coloca de forma determinada sobre puntos específicos, generalmente el entrecejo y la punta de la nariz, lo cual enfoca la mente además de activar estos dos centros. Eso crea concentración.
Se aplica mula bandha, o llave de perineo, lo cual sella el cuerpo y evita dispersión de la energía. De esta manera, con la energía con la respiración como generador principal, la energía comienza a circular por todo el cuerpo. Eso crea movimientos de prana.
Es una práctica completa, que hecha con

constancia y humildad, nos conducirá a otro
sitio, mucho menos explorado: el verdadero uno mismo.
El Ashtanga Vinyasa es una forma de yoga que se distingue por su dinamismo. La práctica es una serie de movimientos asociados a la respiración (vinyasas) que se interrumpen de tanto en tanto por posturas estáticas (asanas).

De esta forma se eleva la temperatura corporal. Traspirando se desintoxica el organismo.

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El Ashtanga Vinyasa Yoga, una técnica poderosa

Introducción:

Dentro de las variadas técnicas que el Yoga posee, hay una muy singular que en los últimos años está siendo adoptada por una creciente mayoría de practicantes en todo el mundo.

En la Argentina este fenómeno se repite; desde la apertura del Centro de Ashtanga Vinyasa Yoga en Marzo de 2002, el número de practicantes interesados en esta nueva técnica es cada vez mayor.

Nos estamos refiriendo al Ashtanga Vinyasa, técnica originaria del sur de la India, -aunque se llame Ashtanga, nada tiene que ver, al menos en la superficie, con el Yoga Clásico o Ashtanga Yoga de Patanjali. Redescubierto por Sri T. Krisnamacharya en los años 30, fue mantenido aparte de las grandes corrientes del Yoga que desembarcaron en Occidente entre los años ’20 y ‘70. Recién en 1975 fue introducido por primera vez en San Francisco. Desde entonces muchos actores y gente famosa lo han adoptado como una práctica personal. Podemos mencionar a Madonna y Sting, que han impulsado, a través de su gran popularidad, al Ashtanga Vinyasa, transformándose éste en una moda de carácter mundial. Toda moda tiene sin embargo un aspecto positivo, que es la divulgación. Y muchas personas, luego de experimentar este sistema, se sienten atraídas de manera genuina hacia él. Para nosotros, moda o no, es un sistema preciso y eficaz.

El propósito de la siguiente serie de artículos es el de ir clarificando y ampliando diferentes aspectos de esta notable práctica.

Un sistema de meditación

Al Ashtanga Vinyasa se lo conoce también como sistema de respiración en movimiento. Aunque sin duda lo que mejor podría definirlo es:

un sistema de meditación en movimiento

Por sus específicas características, o sea la combinación de la respiración ujjai, dristis y bandas, más el trabajo postural / secuencial, el efecto durante y después de la práctica es muy particular; y puede identificárselo con algún tipo de meditación.

Generalmente se cree que la quietud es una característica distintiva de la meditación. El Ashtanga Vinyasa amplía esa afirmación y demuestra cuán poderosa puede ser una técnica en donde además se agregue trabajo con asana.

Este estado de meditación no hay que buscarlo; simplemente sobreviene de manera espontánea. Ocurre. El cuerpo adquiere la levedad de una pluma, la atención es absorbida por la respiración; no hay interferencias.

Por otro lado, el término “vinyasa” significa secuencia, progresión de un estado al otro de manera gradual. Sugiere una acción progresiva y paulatina. Es una aproximación diferente al trabajo postural. Las posturas conforman una serie, dentro la cual se encuentran como los eslabones de una cadena. El elemento aglutinante es la respiración; ninguna postura tiene más o menos importancia que la otra, ya que el “producto” es la serie. Podríamos agregar que la serie tiene características de algo orgánico.

Hay seis series, conocidas como: primera, segunda, avanzada A, B, C y D. Cada una tiene un desarrollo preciso, y no puede ser practicada antes de haber terminado la anterior. Cabe recordar que para terminar la primera serie se requieren, siempre según un promedio general, 4 a 7 años de practica constante.

Contrariamente a lo que parece de afuera, el Ashtanga Vinyasa no es una colección de posturas hechas de manera más o menos acrobáticas. Es un sistema muy contundente y dinámico con el cual podemos explorar otras capas de la conciencia. O al menos atender a otros estados de conciencia.

Confundirlo con una secuencia postural sería un error. No se apreciaría así lo subyacente, lo que no se ve, pero que es mucho más activo que cualquier forma adoptada exteriormente. Nos referimos al trabajo interno.

La estructura.

Hemos mencionado antes la característica principal que es el dinamismo. Eso es lo que lo hace atractivo, precisamente. Pero veamos los tres pilares sobre los que la serie se asienta:

1. la respiración ujjai. Este es un tipo de respiración especial, conocida por todo el que practica yoga. Relaja la mente y el cuerpo, produce calor interno y crea un soporte para la atención. Mantiene el prana circulando por todo el cuerpo.
2. mulabanda, o llave de perineo. Los músculos de la base del tronco, donde la pelvis se cierra por debajo, son ligeramente contraídos. De esa manera se crea un “tapón” y la energía se conserva dentro del cuerpo, no se disipa.
3. dristis, o miradas. Dristi es una mirada particular, mirada con intención sería su traducción. Es lo que le da el foco a la práctica. Cada postura y cada movimiento llevan atado un dristi propio. Los puntos más usados son la punta de la nariz, o nasagrai dristi y el entrecejo, o bromadya dristi. También se usan dedos de pies y manos y el ombligo. Estas posiciones que toman los ojos no son caprichosas, sino que se ocupan, en primer lugar, de evitar la dispersión de la mente y luego calmarla. Cuando enfocamos los ojos en esos puntos no solo estamos operando dentro del cerebro, sino que activamos la energía latente en ellos.

Aclaración:
Según la tradición del Ashtanga Vinyasa, existen dos llaves energéticas (bandas) más: udyanabanda y jalandarabanda. Hemos resuelto aquí no adoptar esa terminología, ya que consideramos que estos dos bandas se aplican solo en técnicas de retenciones a pulmón lleno o vacío, en las prácticas avanzadas de pranayama. Sin embargo consideramos que sí debe haber una contracción del abdomen, en la zona que va del ombligo al pubis; también se debe recoger del mentón al pecho (en los adomuka), pero nunca dejando de respirar. Recordemos que aunque solo son palabras, debemos aclararlas para omitir toda confusión.

¿Cómo se logra la dinámica tan característica? Respetando la secuencia (vinyasa) . Para cada postura hay un cierto número de movimientos que se hacen para entrar a ella y para salir de ella.

Digamos entonces que los tres pilares antes mencionados combinados en la secuencia correcta y a su vez la secuencia correcta combinada con el trabajo con asana constituyen el total de la práctica. La serie debe verse como un todo, un conjunto, un entramado en donde ninguno de estos aspectos puede estar ausente. De estarlo se corre el riesgo de transformar la práctica en un mero ejercicio físico, categoría que no le pertenece en absoluto.
Un Yoga para todos

Todo tipo de persona es aceptada por este sistema. No hay requisitos previos. Hay que ser paciente y constante. El cuerpo no puede amoldarse de un día para el otro. Para estudiar medicina hacen falta de 6 a 7 años, y a veces incluso más, de considerable estudio y práctica. Dominar un instrumento musical requiere también mucho tiempo de práctica y ejercitación.

Con el Ashtanga Vinyasa Yoga ocurre algo similar. El cuerpo y todos los sistemas que él encierra responderán, pero en otro tiempo a los que nuestra mente y ego pretenden. La mejor sugerencia para comenzar con una práctica estable es pensar en ciclos amplios, de 7 a 10 años. Nada de meses. Años. Eso va a generar tranquilidad y relax, al saber que lo que tenemos delante es algo que podremos desarrollar con cierta maestría solo después de algunos años, en vez de el mes próximo. En esta época de progresos y logros inmediatos, pedir eso es ir a contracorriente. Se quiere todo ahora, listo, terminado y pronto. No obstante todo aprendiz debería tener presente este punto fundamental.

Nada que sea rápido es digno de ser tomado con seriedad. Los caminos instantáneos, las iluminaciones en un fin de semana, deberían ser vistos como un espectáculo de deformidades en un circo antiguo. La evolución requiere mucho esfuerzo y desapego de cualquier resultado.

Para ello , lo único que nos permite llevar adelante esta tarea, aparentemente larga y esforzada, es poder disfrutarla. Asociar al Ashtanga Vinyasa con “disfrutar” parece algo fuera de contexto. Pero es totalmente posible. Si nos olvidamos de “metas” y “objetivos”. Solo practicar y encontrarse día a día con lo que hay, sin expectativas y sin creencias impuestas. Vacíos y receptivos.

Ricardo Filomena*

*Director del Centro de Ashtanga Vinyasa Yoga de Buenos Aires

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Jala Neti o Ducha Nasal

Introducción:

Nuestro organismo tiene una asombrosa capacidad de autorregulación. Frecuentemente esa capacidad se ve desbordada, y comienza el malestar o la enfermedad misma en diferentes grados.

Uno de los descubrimientos más notables de los antiguos sabios de la India fueron las técnicas de purificación. Descubrieron que a través de simples procedimientos el cuerpo reforzaba e incrementaba su capacidad regulatoria hasta límites insospechados. Así, estas simples técnicas contribuían a generar una salud estable y duradera.

Muchas veces el prana, o la energía de nuestro cuerpo, es bloqueada y concentrada en cierta región del organismo. Allí sobreviene un desequilibrio. Las técnicas de purificación, que veremos a lo largo de los próximos números, tienen la función de desbloquear donde se haya concentrado; de limpiar y de abrir los canales obstruidos por donde antes pasaba el prana regularmente.

En muchos casos se invierte la circulación pránica, generando una poderosa corriente inversa que quita obstrucciones y limpia. De ahí que sean consideradas básicamente como limpiezas.

Jala Neti, la técnica que hoy nos ocupa es una de las más importantes dentro del grupo. Dado que el Yoga basa gran parte de sus beneficios en la respiración, es fundamental que el canal receptor, en este caso la nariz, esté completamente limpio. Los antiguos yoguis de la India necesitaban urgente una técnica que les permitiera lavar las cavidades nasales de manera eficiente, rápida, simple e indolora. Hace más de tres mil años encontraron la manera de hacerlo.

Sin embargo, recientemente se ha llegado a la conclusión que la ducha nasal no es patrimonio exclusivo de las técnicas de Hata Yoga. Se han descubierto prácticas similares en regiones de Sudamérica, como México y Colombia; las zonas costeras europeas que dan al Atlántico, desde Portugal hasta Noruega también acreditan conocimientos similares.

Lamentablemente estas antiguas tradiciones no han sido conservadas. Se han ido perdiendo, cayendo en el olvido con el ingreso del hombre a la modernidad. En esta época de pastillas, de píldoras, gotas, etc. el enfoque hacia la salud y modos de establecerla está en gran medida determinada por el negocio. Dicho con propiedad, la industria determina a través de que medios se implanta la salud. Esos medios son conocidos por todos: remedios y medicina alopática; la causa es algo mecánico que debe eliminarse.

De ahí que la popularidad de una técnica simple, absolutamente efectiva, natural, Òsustentable, se reduce a un pequeño grupo de personas dentro del ámbito del Yoga. Lo que hace que la incidencia dentro de la población mundial sea cercana a cero.

En el siglo pasado la cantidad de niños que morían después del parto era enorme, y la de las madres era aún mayor (comparadas con los guarismos de hoy). Hubo un médico que con un simple procedimiento logró que cambiara radicalmente la tasa de mortalidad post parto, sobretodo el de la madre. Lo logró simplemente lavándose las manos y desinfectándoselas antes del parto. Ese médico se llamó Semmelweis.

Y el Yoga posee mucho conocimiento de procedimientos efectivos y simples que de usarse con regularidad, ayudarían a mantener una salud natural.

Sin duda alguna, Jala Neti o ducha nasal es la manera más efectiva, económica y simple de evitar y curar un sinnúmero de trastornos que se originan en las fosas nasales y el aparato respiratorio en general. Consiste en hacer pasar una solución salina de agua tibia por una narina, para que salga por la otra. En el proceso, suciedad, mucus, bacteria, etc. son arrastradas por el generoso flujo de agua. Para ello se usa una vasija especial, llamada lota. Ella tiene diversas formas y tamaños. Es indispensable hacerlo con una lota que contenga, como mínimo 700 cc. Ello permitirá una limpieza adecuada y firme.*

A veces la solución salina se cambia por té de ciertas hierbas, o por orín. El agua puede introducirse muy caliente, para que desprenda más mucosidad; o fría, para vitalizar los nervios de esa zona. Hay algunas variantes, pero el principio es el mismo: que el agua arrastre todo tipo de impurezas que se encuentren dentro de las fosas nasales. Destaquemos los siguientes beneficios:

Sencillo, sin aparatos ni sondas. No traumático. Actúa por el simple principio físico de la ley de gravedad
Facilita y mejora la respiración nasal.
Mejora la salud de ojos nariz y oídos.
Aumenta la resistencia al resfrío y gripe.
Elimina la suciedad de las mucosidades además de bacterias y residuos acumulados en las fosas nasales.
Muy útil en el tratamiento de dolencias como: asma, sinusitis, bronquitis, neumonía, migraña, ansiedad etc.

El procedimiento es el siguiente:
Llenar la vasija nasal hasta que el agua asome por el pico.
Verter la sal dentro de la vasija nasal. (foto 1)
Revolver durante 30 segundos aproximadamente. (foto 2)
Con el cuerpo ligeramente inclinado hacia delante, introducir el pico de la vasija en la narina que esté más destapada. (foto 3)
La boca permanece abierta.
Inclinar la cabeza y dejar que la solución isotónica penetre por la fosa nasal hasta que salga por la fosa libre. (foto 4)
Regular el ángulo de inclinación de la cabeza a efectos de mejorar la circulación de la solución; de esa manera adquiere velocidad y libera obstrucciones dentro de la nariz.

Después de un cuidadoso lavaje, tenemos el proceso de secado. Es tan importante como el proceso de lavado y debe dedicársele un tiempo.
Una vez finalizado el lavaje de ambos lados colocar el torso hacia delante- casi paralelo al piso- inclinar la cabeza, primero hacia un lado y luego hacia el otro, dejando escurrir ambas narinas. Es recomendable una duración mínima de 30 segundos por lado y exhalar al principio en forma suave. Luego con la cabeza al frente inhalar de manera pasiva y exhalar de forma enérgica, de manera rítmica, por ambas fosas nasales durante un par de minutos. Esto completa el secado. (foto 5)

Aún siendo un procedimiento simple e indoloro hay que tomar recaudos mínimos que detallamos a continuación:

Asegurar que la sal contenida en la solución esté bien disuelta.
Probar la temperatura del agua con la yema del dedo meñique o con la parte interna de la muñeca.
Una vez iniciado el proceso, tratar de no interrumpir el flujo de la solución por las fosas nasales, es decir, hacerlo todo de una vez.
Realizar todo el proceso con el cuerpo relajado.
Completar el proceso de secado cuidadosamente. No obstruir una de las fosas nasales con el dedo para luego exhalar violentamente por la otra.

Ricardo Filomena
Es director del Centro de Ashtanga Vinyasa Yoga De Buenos Aires

En nuestro Centro hemos desarrollado un recipiente con esas características

 

Fuente

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