Fundación Indra Devi – CABA

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La Fundación Indra Devi ha sido creada en Marzo del año 1988 y hoy, con más de 20 años de existencia, es un Instituto dedicado a la Enseñanza del Yoga, incorporado a Dirección General de Gestión Privada de la Ciudad de Buenos Aires bajo el Nº A1193. Su objeto es promover, difundir, estimular, colaborar, participar y/o de cualquier otra forma intervenir en toda clase de iniciativas, obras, tareas, y empresas de carácter intelectual, educacional, sobre la Ciencia del Yoga Clásico, para mejora del desarrollo físico, mental y espiritual del ser humano y de todas sus facultades.

Cursos como Respirar Bien para Vivir mejor, El manejo del Stress, y el Yoga Total que, sumados a las opciones clásicas, son el fruto del estudio, experiencia y evolución que se está produciendo en forma natural dentro de la misma Fundación. Hoy el Yoga es un instrumento que la sociedad en general, tiene a su disposición, y deseamos que nos conozca y acceda a su práctica que le permitirá vivir una vida más plena, más saludable y en armonía.
Indra Devi, una vida dedicada a la paz, el amor y la difusión del Yoga

Indra Devi, Mataji (Madre) como gustaba llamala la gente, fue una mujer única, que podría decirse de avanzada para la época en que le tocó vivir. Nacida en Rusia, cuando el siglo XIX se extinguía, dentro del seno de una familia aristocrática, desde muy jovencita “sintió” en su corazón una fuerte atracción por la India, su cultura, su espiritualidad; su voluntad y las circunstancias de su vida, la llevaron a ese país donde se sintió como en su propia casa. Allí estudió Yoga con grandes maestros como Kuvalayananda o Sri Krishnamacharya, de quienes supo ganarse gracias a sus aptitudes y capacidad, reconocimiento y respeto a pesar de ser una maestra mujer y occidental. Pronto comprendió que todo lo que había aprendido sería de gran utilidad en Occidente, por lo que adaptó con gran sabiduría las milenarias enseñanzas del Yoga a nuestra idiosincracia . Pero su mérito no se limitó a ello, “The first lady of Yoga”, como se la bautizó en Estados Unidos de Norteamérica en la década del 50, escribió libros, dictó cursos y dio innumerables charlas y conferencias, brindando su mensaje de paz, amor y espiritualidad, a lo largo y a lo ancho del mundo.
Se puede decir que poseía el singular don de llegar al corazón de la gente. Muchas personas que se mostraban escépticas respecto a ella o a sus mensajes, cambiaban totalmente sus puntos de vista al rato de escucharla. Ella sabía respetar a quienes compartían sus ideas y a quienes no, ese “no imponer”, la calidez de su presencia y su sentido del humor “desarmaron” y convencieron hasta el más duro de sus detractores.
Si bien Mataji ya no se encuentra físicamente en este mundo, su legado que supo trascender todo tipo de fronteras ,seguirá estando siempre presente a través de la difusión del Yoga que día tras día realiza la Fundación Indra Devi a cargo de quienes fueron los discípulos más directos en Argentina de esta gran maestra, sus actuales directores: Iana y David Lifar.
Mataji (Madre como gustan llamarla quienes estuvieron a su lado) , conocida en las Américas como la Primera Dama del Yoga, nació en Rusia el 12 de Mayo de 1899.

Su madre pertenecía a la nobleza rusa y su padre era de origen sueco. Desde muy joven, Eugenie Peterson (nombre con el que fue bautizada), se sintió atraída por la India, su cultura y su espiritualidad.

En 1920, en plena guerra civil, ella y su madre, salieron de Rusia para establecerse en Alemania, donde Eugenie entró a formar parte de un famoso teatro ruso. En calidad de estrella del mismo, visitó la mayoría de las capitales europeas.

Su gran sueño de viajar a la India, pudo concretarse en 1927. Allí vivió durante doce años; primero como simple turista, luego como esposa de un diplomático extranjero y finalmente como estudiante de yoga. Indra Devi, comenzó con sus estudios poco después de haber sido curada de una dolencia cardíaca que, le había aquejado durante cuatro años, por medio de métodos propios de esta milenaria disciplina.

Durante su estadía en la India, la entonces Señora Strakaty hizo muchas cosas no convencionales para la época, como protagonizar una película india o mantener estrecha amistad con Pandit Nehru y otros luchadores por la libertad de la India.

También conoció, entre otros, a Mahatma Gandhi, y al gran poeta Rabindranath Tagore; su forma de ser la llevó a relacionarse tanto con un Maharajá como con la gente humilde del pueblo.

Cuando su marido fue transferido a China y, estando ya en Shangai, Indra Devi siguiendo el deseo de su maestro Sri Krishnamacharya, y en febrero de 1939, abrió la primera escuela de yoga que existió en China.

A raíz de recitales que daba en el teatro, Indra Devi también adquirió fama como intérprete de danzas de los templos hindúes que había aprendido en Bombay.

Una vez concluída la Segunda Guerra Mundial, volvió a la India para completar su perfeccionamiento de yoga en los montes Himalaya. Allí, en el palacio de montaña del Maharajá de Theri, ella escribió su primer libro: “Yoga, la técnica de llegar a tener salud y felicidad””, con prólogo del Dr.G.V.Deshmukh, publicado en 1946. Muy pronto comenzó a dar clases y conferencias, llegando a ser conocida como la primera mujer occidental que enseñaba yoga en la India.

A fines del 46, fue llamada a Shangai para disponer de sus bienes debido a que su esposo había regresado a Europa, donde falleció al poco tiempo. Después de resolver dichos temas; Indra Devi, en lugar de regresar a la India como había planeado, optó por viajar a California, donde arribó en enero de 1947.

Pronto comenzó a dar clases y conferencias sobre yoga en Hollywood, contando entre sus estudiantes a Ramón Navarro, Jennifer Jones, Greta Garbo, Robert Ryan y Gloria Swanson, a quien dedicó su libro “Yoga for americans” (Editado aquí como “Yoga para todos”).

Otros dos libros, “Por siempre joven, por siempre sano”, y “Renueve su vida practicando yoga” fueron también publicados por Prentice Hall en Nueva York. Todos llegaron muy pronto a ser best sellers y se vendieron en 29 países siendo traducidos a 10 idiomas diferentes.

En 1953 se casó con el Dr.Sigfrid Knauer, un distinguido médico y humanista, quien cooperó con ella durante años mientras Mataji daba clases, conferencias y frecuentaba programas de televisión y de radio en Estados Unidos y México difundiendo el yoga.
Al obtener la ciudadanía americana, oficializó el nombre de Indra Devi; más tarde viajó a la India donde sus libro traducidos al hindú llegaron a tener una gran difusión.

Mataji apareció en los grandes titulares internacionales en 1960 al dar una conferencia sobre el yoga y sus beneficios a los funcionarios del Kremlin, en Moscú, convirtiéndose en la responsable del levantamiento de la prohibición que pesaba sobre este verdadero “arte y ciencia de vida”.

Al año siguiente compró una hermosa propiedad en Tecate, México, cerca de la frontera con California. Allí inauguró una sede de la Fundación Indra Devi, donde implementó el programa de Entrenamiento de Profesores de Yoga.
Mataji con Sai Baba
En 1966 viajó nuevamente a la India y a Vietnam con el fin de conducir meditaciones sobre la luz. Durante esta estadía en su patria espiritual, conoció a Sathya Sai Baba, adorado por millones de personas en todo el mundo como avatar de esta era.

Viviendo en Tecate, efectuó 24 viajes a la India. Hasta que, con su esposo el doctor Knauer muy enfermo, decide en 1977 mudarse a una casa cercana al Ashram de Sai Baba. Por aquel tiempo, el gobierno del Salvador, la invitó a introducir el yoga en las escuelas del país. Es importante destacar que es la primera vez que un gobierno comprende el inmenso aporte que esta disciplina puede aportar a la formación completa, total e integral de la juventud.

Mataji Indra Devi conoció la Argentina en 1982. Como se “enamoró” de nuestro país, en 1985, poco después del fallecimiento de su marido, se radica definitivamente en la Argentina. Haciendo centro en Buenos Aires, comienza una amplia tarea de difusión del yoga clásico dando conferencias y seminarios en distintas ciudades de la República, y en otros países de América como Brasil, Uruguay, Paraguay, Chile, México, sin dejar de lado sus viajes por Europa.

Fue invitada en noviembre de 1987, al Primer Congreso Latinoamericano de Yoga realizado en Montevideo, Uruguay; donde se la nombró Presidenta Honoraria de la Confederación Latinoamericana de Federaciones Nacionales de Yoga.

En junio de 1988 creó, junto a Iana y David Lifar, sus discípulos más directos en nuestro país, la “Fundación Indra Devi, Yoga, Arte y Ciencia de Vida”; dedicada a la enseñanza y difusión del yoga.

Mataji Indra Devi asistió como invitada especial al Congreso de Zinal, durante los años 88, 89 y 90 organizados por la Unión Europea de Federaciones Nacionales de yoga; su concurrencia contó con el auspicio del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la República Argentina.

En octubre de 1988 participó en el Congreso Mundial realizado en Uruguay y organizado por la Confederación y Unión Latinoamericana de Federaciones Nacionales de Yoga (C.U.L.F.N.Y). En julio de 1989 fue nombrada Presidenta Honorífica del Congreso Mundial realizado en San Pablo, Brasil, organizado por C.U.L.F.N.Y. En agosto dicta seminarios y conferencias en Alemania (Franckfurt Nüemule y Munich); en septiembre visita España para el lanzamiento en ese país de sus libros editados por Javier Vergara.
Mataji con Sri Krishnamacharya
Con motivo de cumplir en 1999 los 100 años, su maestro Sri Krishnamacharya viajó a la India. En febrero, asistió al Congreso de Unity in Yoga Murrieta Hots Springs en California, en abril visitó Mendoza (Argentina) dictando cursos y charlas, siendo declarada Huésped de Honor, en mayo viajó a Rusia visitando Riga y Moscú. Durante los restantes meses, viajó por México, distintas ciudades de Estados Unidos de Norteamérica, Paraguay,Brasil, Alemania y Bruselas, dando conferencias y clases públicas.

Su intensa actividad, continuó en 1991, año en que realizó seminarios en Los Ángeles, Santa Mónica y Curacao; en abril, se lanzó al mercado editorial su libro “Sai Yoga”, considerado la sorpresa de la Feria del Libro por encabezar la lista de los más vendidos.
Siguiendo con sus seminarios y conferencias por Argentina y el resto del mundo. Vale la pena resaltar que en el mes de julio fue invitada por la Universidad por la Paz, organismo dependiente de las Naciones Unidas a brindar sus charlas por Costa Rica. En estas ocasiones, como en tantas otras, era acompañada por el doctor Lifar, quien se fue convirtiendo, poco a poco, en su mano derecha.

En 1992 siguió con sus cursos, conferencias y seminarios por Argentina y el resto del mundo. Junto con Iana y David Lifar, viajó a Rusia en mayo invitada por el Comité Olímpico de ese país para realizar distintas actividades. En Junio, se presentó su Biografia,”Indra Devi, una Vida un Siglo”, escrita por Natalia Apostolli, con singular éxito, obra que fue editada por Javier Vergara. El día 17 de ese mismo mes, durante un viaje que realizó a los Estados Unidos de Norteamérica, participó en un programa especial organizado por las Naciones Unidas.

Durante 1993, siguió con la realización de cursos y charlas con gran reperusión en Argentina, Uruguay, Estados Unidos de Norteamérica y Alemania También volvió a su querida patria espiritual: la India.

No bajó su ritmo de vida en 1994; en enero condujo un seminario que se realizó a bordo de un barco, que recorría el Golfo de Mexico. En febreo, volvió a la India brindando charlas en los Ashrams de los Swamis Premananda y Dayananda. En abril participó de numerosos programas de televisión, radio y realizó reportajes en medios de prensa. El 20 de mayo, partió para Rusia invitada por el Embajador Argentino en dicho país, el doctor. Juan Carlos O’Lima, para dar charlas y conferencias. Recibió una Mención Especial para la Acción Comunitaria otorgado por el Rotary Club del Distrito 4890 de la ciudad de Buenos Aires. Más tarde, volvió a brindar charlas y conferencias en América del Norte. Como Embajadora del Yoga en el Mundo, también recibió ese año, el Obelisco de Oro en el Centro Cultural San Martín.

Su dilatada tarea siguió en 1995, con inagotable energía y profundo amor, transmitiendo el yoga, como único método para el desarrollo integral y armónico que le permite al ser humano tener una vida sana y feliz, sin enfermedades, tensiones, estrés ni miedo tanto a la vida como a la muerte. En el mes de enero, participó del Congreso de Yoga para la Paz en Medio Oriente, realizado en Jerusalén. Poco después publicó “Respirar bien para vivir mejor” y los fascículos “Yoga y Salud”, reunidos más adelante en tres volúmenes. “Palabras del corazón” fue otro título aparecido en 1996.Ese mismo año comenzó a dictar clases, junto al Dr. David Lifar, en la cárcel de hombres (Unidad Nº 2 de Devoto) y en la de mujeres (Unidad Nº 3 de Ezeiza). A raíz del creciente cariño de la gente, fue incluída en la foto de la revista Gente con los personajes del año 95 y el suplemento Clarín Mujer la eligió como una de las mujeres más importantes de 1998.
También, por aquellos años, la Fundación Indra Devi, organizó y llevó a cabo las Convenciones Nacionales de Yoga, en las que participaban instructores y alumnos del todo el país, en las cuales ella daba charlas y guiaba meditaciones grupales.

El 8 de marzo de 1999, Día Internacional de la Mujer, en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso de la Nación, se le rindió un homenaje por ser ella un verdadero ejemplo de vida. En abril apareció el libro de David Lifar, discípulo directo y actual Director de la Fundación que lleva su nombre:”Enseñanzas de Indra Devi”. El 12 de mayo de ese año, se festejaron sus juveniles cien años en el mini-estadio del Club Ferrocarril Oeste, donde más de 3500 personas se hicieron presentes.

Durante el año 2000 aparecieron “Sai Baba y Yo” y “Una Mujer de Tres Siglos”, publicados ambos por Editorial Sudamericana.

A partir del año 2001 fue reduciendo su actividad pública, limtándola a reunirse alumnos y público en general, sólo en pequeños grupos. Siguió así con su tarea, casi hasta a los 103 años. Mataji Indra Devi abandonó su cuerpo físico el 25 de abril de 2002 a las 2:15 de la mañana. Su respiración se fue apagando muy suavemente, cerró sus chispeantes ojos celestes grisados que tanto ayudaron a iluminar la vida de cuanta persona se acercó a ella sin distinción de condición social, política o religiosa. Lo que pregonó con su pensamiento y palabra lo practicó con creces a lo largo de su vida, sin buscar generar dependencia sino, muy por el contrario, tratando de despertar las fuerzas que yacen latentes en cada uno de nosotros. Ella, buscando preparanos para ese momento, durante años nos habló de lo hermoso de la vida, pero también nos repetía alegremente, casi como una niña, lo lindo que de dejar este plano… Nos decía: “En ese momento, me reuniré con mis seres queridos, será el fin de los límites que me impone esta envoltura, podré estar donde y con quien quiero” Y, nosotros la escuchábamos atónitos, la gente se asombraba, pero nuestra querida maestra nos continuaba explicando: “Es como sacarse un guante, uno se siente totalmente libre…”

También, nos pidió que, por favor, no nos olvidáramos de tres cosas fundamentales en ese momento TRANSCENDENTE . La primera, que la veláramos durante tres días porque, de acuerdo a sus palabras, ese es el tiempo que necesita el alma para desprenderse totalmente del cuerpo. Lo segundo, que su cuerpo fuera cremado, ya que lo queda es una cáscara sin vida, un traje gastado, algo que ya no sirve para nada. Y por último, que no la llorásemos, ni que no estuviéramos tristes, sino que la recordáramos con alegría, porque esa era la manera ella iba a poder despegarse sin sufrir ya que, cuando las personas cercanas lloran, gritan, sufren y niegan la nueva realidad, le impiden al que tiene que zarpar, que logre su iberación total. “No lloren por mí, tan sólo observen como el gusano se libera de su cuerpo tosco y pesado para convertirse en una ágil y sutil mariposa, así estaré yo observándolos libre y con gracia”.

Y cuando alguien nos pregunta sobre la mejor manera de resumir el mensaje que Mataji nos dejó, le contestamos que podemos sintetizarlo en esta breve frase: ES FUNDAMENTAL APRENDER A DISFRUTAR.EL AQUÍ Y EL AHORA, NO PREOCUPÁNDONOS POR LO QUE YA PASÓ, NI POR LO QUE PUEDE LLEGAR A SUCEDER, SINO SUMERGIRNOS Y REGOCIJARNOS VIVIENDO PLENAMENTE EL ETERNO PRESENTE.
El Poder de la Mente

“No tenemos una idea verdadera de lo poderosos que somos.
Poseemos enormes potencialidades y aptitudes, pero las desconocemos y andamos por el mundo pobres como mendigos”

En 1990 tuve un pequeño accidente que me alejó momentáneamente de mi trabajo, pero que a la larga no hizo más que reforzar el increíble dominio que he alcanzado gracias a la práctica del Yoga. Sucedió cuando viajaba a Madrás y mi avión hizo escala en Trichi, en el estado de Tamil Nadu. Cuando estaba bajando del avión, un señor quiso ayudarme con mi bolso de mano, y yo acepté encantada. Pero el señor caminaba muy ligero y yo tenía prácticamente que correr para alcanzarlo. Tal era mi apuro por mantenerme a su lado que tropecé, aterrizando en el suelo sobre mi codo fracturándome el brazo. Me llevaron de urgencia al hospital de la ciudad, donde el médico de guardia me informó que debía operarme de urgencia.
Pero yo miré al doctor y le dije:
– Yo no me voy a operar, y tampoco me quedaré aquí. Me voy ya mismo.
– Señora –me replicó él–, si usted no se opera, no podrá mover el brazo nunca más y sentirá mucho dolor de por vida.
Yo le respondí:
– ¿Sí, doctor?
No le reprocho su inquietud, ya que a sus ojos, yo era una viejita de noventa años, y él no podía concebir que yo fuera tan obstinada. Pero me tomé el primer avión y volé a México a quedarme con Rosita, mi hija adoptiva. Tomé una tijera en su casa y corté el yeso. A partir de ese momento, comencé a rehabilitarme con paciencia y empeño, ejercitando el brazo de todas las maneras posibles. También seguí con mi dieta vegetariana y trataba de hacer las posturas de Yoga que me salían. Al cabo de ocho meses ya podía mover mi brazo completamente.
Al año siguiente, volví a la India y fui al mismo hospital donde me habían internado. Busqué al doctor que me había atendido y le dije:
– Doctor, usted dijo que yo iba a sufrir mucho dolor y que no iba a poder mover mi brazo. Quiero mostrarle algo.
Entonces comencé a mover mi brazo y a realizar variadas contorsiones con él. El doctor quedó realmente estupefacto. Me miró y me dijo:
– Señora, usted lo pudo hacer porque tiene una mente poderosa. La mayoría de la gente la tiene pero no la usa, es por ello que necesita de nosotros.

Mataji

El Yoga, una forma de vida

El cuerpo en el que usted vive es su posesión más preciosa y debe tratarlo como tal. Tendría que considerar un deber el cuidarlo con esmero, manteniéndolo bien alimentado, limpio por dentro y por fuera, y proporcionándole la cantidad necesaria de aire fresco, descanso y ejercicio.

¿Por qué el cuerpo necesita ejercicio? Sencillamente porque sin él pierde en seguida su elasticidad y juventud, se pone rígido y pesado, acumula grasa y toxinas, y en consecuencia envejece rápidamente, se desgasta y es presa fácil de la enfermedad.

El cuerpo humano puede ser algo extraordinariamente bello o repulsivo, según el cuidado que se dispense. Por desgracia, lo más corriente es que no se le dediquen las atenciones necesarias o convenientes. Hasta es habitual que se le relegue a un lado y se le olvide. Queremos que nuestro cuerpo se conserve sano y fuerte pese a los daños que le estamos infligiendo de manera sistemática. La mayoría de nosotros no está preparado para emplear siquiera diez minutos al día en ejercitarlo físicamente, cuando tanto lo necesita.

Es casi milagroso lo que los ejercicios pueden hacer por un cuerpo cansado, fatigado por exceso de trabajo, pobremente desarrollado y hasta deforme. Toda ejercitación es buena: los juegos, los deportes, caminar, nadar, bailar, con tal de que no se exagere ni se practiquen de manera tan violenta que produzcan intensa fatiga.

El tipo ideal de actividad física, en mi opinión, debería servir para robustecer y salvaguardar la salud física, moral y mental del ser humano. Desde que aprendí que existía un sistema de esas características, y lo estudié y lo practiqué, no hay nada que me impresione ni satisfaga más que el Yoga.

Su práctica ha llevado salud y bienestar a innumerables personas. Muchas personalidades de prestigio mundial le atribuyen al Yoga su larga vida plena de éxitos.

Esta disciplina hace particular hincapié en la filosofía del ejercicio. Se experimenta un sentimiento de despertar cuando se está recibiendo su instrucción; se desarrollan capacidades superiores y se consigue un equilibrio y una energía considerable gracias a estos ejercicios, muchos de los cuales se desarrollaron siguiendo los movimientos de distintos animales. En el Yoga, la relajación es considerada un arte, el respirar como una ciencia y el control del organismo como un medio de armonizar el cuerpo, la mente y el espíritu.

Mataji

Mataji Indra Devi nos dice que el Yoga es un Arte y Ciencia de Vida que nos ayuda a desarrollar en forma armoniosa nuestros aspectos físicos, mentales y espirituales. Tomando al Ser Humano en forma integral. El Yoga no es una religión, es una filosofía de vida, nacida en la India hace miles de años y que a través de su práctica se restablece la Paz, la Salud y la Felicidad en nuestro diario vivir.

El Hatha Yoga, es el Yoga del bienestar físico, y es la rama más difundida de esta disciplina en Occidente. Consta principalmente de cuatro componentes esenciales:

a) Respiración Completa
b) Posturas o asanas
c) Relajación física y mental
d) Meditación

La respiración completa o profunda, es la base en la práctica del Yoga. La respiración es consciente y utilizando en su totalidad nuestra capacidad pulmonar. Afectará no sólo el proceso de oxigenación del torrente sanguíneo sino que además beneficiará el funcionamiento general de nuestro organismo.

Las asanas, no son ejercicios, son posturas que vamos asumiendo y debemos mantener, acompañadas de la respiración completa, y de una actitud mental relajada y concentrada. Las posturas de Yoga tienen propiedades curativas, recuperativas y preventivas.

La relajación en forma consciente y dirigida ayuda a recomponer el equilibrio energético en nuestro cuerpo, aflojando y liberándonos de las tensiones y contracturas que en el mismo se producen, como consecuencia natural de las presiones que a diario estamos sometidos.

La meditación, tiene por finalidad lograr la quietud y apaciguamiento de nuestra mente. Meditar no es dejar vagar la mente en forma totalmente libre. Muy por el contrario meditar es tratar de centrarla en un punto. Para ello podremos utilizar distintos instrumentos como mantras, u objetos externos concretos (la llama de una vela, una flor, una imagen, etc.), o internos semisutiles (la respiración, latidos del corazón, etc.), vamos a lograr disminuir lentamente la emisión de pensamientos. A este objetivo se arribará a través de una práctica constante y bajo la guía de un instructor o maestro experimentado.

Hoy, el Yoga, se ha transformado en esta sociedad moderna en una herramienta válida, para mejorar nuestra calidad de vida, enseñándonos a disfrutar de ella a través de una visión positiva y creativa de la misma.

Las Posturas

Las asanas o posturas no son ejercicios, son posturas que se deben mantener, se asumen en forma conciente, lenta y meditativamente, acompañadas de la respiración completa. Las asanas, Mataji nos dice siempre, tienen influencia sobre nuestros aspectos físicos, mentales y espirituales.

En lo que atañe a lo físico, las posturas ayudan a tonificar y darle flexibilidad a los músculos, ejercen influencia directa sobre el sistema endocrino, al trabajar especificamente sobre la columna vertebral y sus articulaciones le devuelve su movilidad y gracia original, actua sobre el sistema nervioso armonizándolo.

En lo mental, la actitud del practicante debe estar centrada sobre la postura asumida y su respiración. Esa concentración a medida que va ganando en profundidad se va a transformar en una meditación en el asana. Si algún pensamiento extraño se nos cruza mientras estamos en nuestra práctica lo dejamos pasar, no nos enganchamos. Y si sin darse se fue de la actitud centrada en la postura y la respiración, cuando se de cuenta de ello vuelva a retomarala. La diferencia entre un Yogui avanzado y un principiante radica en el tiempo de detener la postura. Un yogui experimentado pueden permanecer horas inmóviles en un asana.
Respirar bien es una fuente de salud

Respirar bien es una fuente de salud, es una garantía de fortalecer la vitalidad de nuestro cuerpo y nuestra mente favoreciendo la circulación. Es la llave y la puerta para la relajación efectiva. Con este método, aumentará el volumen y la capacidad de revitalizar su sistema respiratorio y circulatorio. Notará efectos inmediatos con sólo unos minutos que practique estos ejercicios de respiración: vitalidad celular, mejoría cutánea, oxidación de músculos y, muy especialmente, una profunda relajación. Muy recomendable para mejorar el rendimiento de su aparato digestivo, etc. Todo su metabolismo agradecerá una mejor oxidación a través de ejercicios naturales y sencillos y con técnicas relajantes y muy fáciles de aprender. Su aplicación no requiere desarrollar ejercicios previos de meditación. No necesita practicar yoga todos los días… sólo respirar.

Defectos más comunes:

1. Nuestra respiración abdominal: apenas se baja el diafragma con los que el aire que entra en los pulmones es relativamente poco.
2. La respiración costal en escasa…
3. La respiración clavicular (salvo en mujeres) es inexistente.
4. La inspiración y la exhalación no se hace a un ritmo adecuado…
5. La tensión y la falta de ejercicio nos provoca una respiración contenida, no relajada y natural.
6. La respiración no es completa, contínua… silenciosa

La concentración o dharana es el pilar fundamental de la meditación. Se la debe ejercitar hasta lograrla y poder así meditar; no cae de un árbol, hay que trabajar para conseguirla. Es más fácil aprender mirando la llama de una vela; si al comienzo no puede, vuelva a intentarlo mirando la llama por más tiempo. No se debe forzar, al comienzo puede provocarle dolor de cabeza; persevere y comience a alcanzar su armonía interna. Cuando la imagen de la llama esté como adherida en su mente, cierre los ojos y podrá verla creciendo dentro de usted.

Puede ocurrirle que no necesite la llama y cerrando sus ojos pueda ver la luz en su interior; desde aquí es muy fácil pasar a la meditación, donde sus pensamientos fluyen en la luz hasta que se confunden en uno solo. Cuando los dos se funden, aparece un tercero, llamado éxtasis o samadhi.

Para la meditación, Sai Baba habla de tres etapas. En la primera dice: estoy caminando en la Luz; en la segunda: la Luz está en mí, y en la tercera: yo soy la Luz. Cuando las dos primeras desaparecen y se llega a la tercera, eso es meditación.

Otra forma consiste en mantener la atención de la mente concentrada con firmeza sobre una sola parte del cuerpo, excluyendo toda otra cosa, hasta que comience a sentir esa parte. Por ejemplo, trate de concentrar la mente sobre uno de sus pies, incluso sobre una uña de los dedos de ese pie, hasta que verdaderamente llegue a sentir cómo crece esa uña.

El concentrar la actividad en su mente, enfocando toda su fuerza de observación sobre una cosa especialmente, no es fácil para un principiante. Es aconsejable comenzar a practicar el dharana con su propio corazón. Si esto le parece demasiado difícil, procure, al principio representarse vívidamente en la imaginación una flor de loto con una brillante luz lanzando sus destellos desde ella, e imagínese que esta luz se irradia desde el centro exacto de su corazón. Igualmente podrá imaginarse que esa radiante flor de loto se encuentra en su cerebro, en la garganta o en cualquier otro centro. También puede practicar concentrándose sobre cualquier objeto que se le ocurra, sea abstracto o concreto, siempre que sea algo bello, que inspire o ennoblezca.

Una vez que haya aprendido a concentrarse sin dificultad (con los ojos cerrados), su siguiente paso deberá ser el de contemplar la luz como un símbolo de lo eterno y lo divino, y comenzar a meditar sobre eso. Después de unos cuantos días, o quizás semanas, lo que dependerá de su habilidad para concentrarse, ya no le será necesario tener una vela encendida ante usted para ver la luz en su imaginación, ya que tendrá la imagen simplemente con cerrar los ojos.

Ahora trate de imaginar que la luz está dentro de usted; colóquela mentalmente dentro del cáliz de una flor de loto, introduciéndola entonces dentro de su propio corazón. Imagínesela colocada ante un altar en el interior del templo que representa su propio cuerpo. Déjela brillar en todo su esplendor, enviando sus rayos en todas direcciones, sobre todo ser humano con sensibilidad mental, para que pueda llevarles luz, calor y compasión.

Piense en sí mismo como el portador de la luz, el guardián del templo, y observe el resplandor en su corazón que se hace más y más brillante, llenando con la luz todo su ser. Observe cómo arroja lejos el sufrimiento y el dolor, reemplazándolos por la alegría, el amor y la felicidad. Báñese en esta luz. Deje que envuelva todo su ser.
Al llegar el día en que comprenda que la luz en su corazón y la divina luz eterna son la misma cosa, habrá logrado la unión con ella y sabrá que representa la verdad, el amor y Dios.

Desde luego, no es absolutamente necesario que medite acerca de la llama de una vela. Podrá escoger lo que más le agrade, por ejemplo, el sol naciente o el ocaso. Pero si se decide por algo concreto para empezar, cuando esté avanzado en la meditación podrá elegir algo abstracto, como amor, bondad, etc, algo que sea positivo, bello, elevado, ennoblecedor, un tema de luz, no de oscuridad, algo que le sirva para su despertar y crecimiento espiritual.

Si usted prefiere meditar sin escoger una imagen concreta o abstracta, puede sentarse con los ojos cerrados. Haga algunas respiraciones profundas y entone el OM. Trate de vaciar su mente y luego acepte lo que se presente en la meditación. Puesto que la concentración y la meditación le proporcionan al hombre más poder interno, debemos estar siempre muy atentos para observar si se medita sobre la consecución de deseos indignos, destructivos o egoístas.

Debido a que en ocasiones no estamos seguros acerca de si un deseo sobre el que estamos centrándonos es egoísta o no, debemos decirnos siempre: “deseo esto solamente si es digno de mí”. En otras palabras, debiéramos estar diciendo “hágase Tu voluntad”, en vez de sobreponer nuestro propio deseo al deseo más alto. Recuerde que, con frecuencia, sucede que el conseguir nuestro deseo genera nuestro propio perjuicio.

Mediante la meditación sobre la luz, el hombre puede alcanzar la armonía interior, la tranquilidad mental y esa felicidad interna que queda más allá de la simple descripción y fuera de la comprensión racional. A continuación citamos las palabras de un yogui que Mataji conoció en la India:

“Esa felicidad que pertenece a una mente que por medio de la meditación profunda ha sido lavada, limpiada de toda impureza y ha penetrado dentro del ser, no puede describirse con palabras”.

También tengamos en cuenta las palabras de Sri Ramakrishna, el hombre sabio de la India, que expresó:

“Dios es visto cuando la mente está tranquila. Cuando los mares mentales están agitados por los pensamientos de los deseos, no pueden reflejar a Dios”.

Medicina ayurveda y Yoga

Ayurveda significa “conocimiento de la vida”; una ciencia que permite mantener el cuerpo y la mente en equilibrio y salud. Es la medicina que complementa naturalmente la práctica del yoga.

¿A qué se llama medicina ayurveda?

El ayurveda es la medicina tradicional de la India. Su antigüedad se remonta a unos 6.000 años y su primer tratado, el Charaka Samhita, fue escrito aproximadamente hace unos 2.800. La Organización Mundial de la Salud la reconoce como el sistema médico complementario de la medicina tradicional aún en vigencia más antiguo de la Tierra.

Su nombre está formado por dos palabras del sánscrito: “ayur”, longevidad y “veda”, conocimiento, ciencia. Por lo cual se la suele traducir como “ciencia de la longevidad”. Y tiene un objetivo claro: prolongar la existencia humana con una buena calidad de vida.

De acuerdo a su filosofía, la mente ejerce una gran influencia sobre el cuerpo. Por lo cual nuestra salud dependerá de que podamos llegar a equilibrar nuestra conciencia haciendo extensivo dicho equilibrio a nuestro cuerpo. Es exactamente en este punto cuando podemos decir que estamos realmente sanos.
Tanto el yoga como el ayurveda tienen origen en los textos antiguos llamados Vedas. Por eso, como opina el profesor David Frawley, “el yoga es el aspecto práctico de las enseñanzas védicas, mientras que el ayurveda es el aspecto de la sanación”.

En la práctica, ambos se superponen. Así como el yoga prepara al cuerpo y a la mente para la liberación e iluminación del alma, el ayurveda nos enseña a mantener el cuerpo físico sano y a ver la manera en que dicha salud depende y está relacionada con la forma en que vivimos.

Hablemos de los doshas

El ayurveda señala que la fuerza universal de la vida se manifiesta en tres diferentes formas de energía o doshas: vata, pitta y kapha.

Cada uno de nosotros está “hecho” por una única combinación de estas fuerzas, a la que se llama prakritri, que surge en el momento de la concepción. Cada persona posee una combinación de varios doshas o agentes que gobiernan nuestro cuerpo y nuestra mente. Es muy raro pertenecer a un tipo en forma totalmente pura, lo normal es que poseamos una combinación de algunos de ellos, con uno que es predominante. También puede darse que de los tres tipos básicos (kapha, vata y pitta) se encuentren en forma uniforme, sin que prevalezca ninguno en especial.

Los tres doshas varían de acuerdo con nuestro ambiente, la dieta, las estaciones, el clima, la edad y otros factores, y su estado manifiesta el desequilibrio o vikriti. Fluctúan constantemente y, cuando se mueven por fuera del equilibrio, afectan áreas de nuestro cuerpo en forma muy particular.
Por ejemplo, al haber un exceso de vata, podemos sufrir perturbaciones en el colon, como constipación y gases, además de problemas en el sistema nervioso, el sistema inmunológico y las articulaciones.
Si existe un exceso de pitta, estamos predispuestos a contraer enfermedades como diarreas, además de problemas en el hígado, tiroides, sangre, ojos y piel.

Si el exceso es de kapha, podemos llegar a sufrir enfermedades en nuestro estómago o en los pulmones, producir mucha mucosidad y tener problemas en la metabolización del agua. También enfermedades crónicas como la diabetes o la obesidad.

Existe un principio básico que indica que cuando las doshas están trabajando, si una crece, la otra disminuye. Por otro lado, los alimentos, el tiempo y situaciones que tienen características similares a cada dosha la incrementarán mientras disminuyen las de signo contrario. Sabiendo esto, podemos adaptar la práctica de yoga, la dieta y cualquier otro factor de manera tal que pueda crearse y mantenerse la armonía interior.

 

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