ERRADICAR EL HAMBRE

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INSEGURIDAD ALIMENTARIA

El hambre, la superpoblación y el calentamiento global se retroalimentan. Para detener la retroacción negativa total es necesario un Gobierno Planetario controlado por Democracia Digital Directa y aplicar fondos intensivos equivalentes al 2% del PIB mundial.

  800 millones de personas en el mundo pasan hambre. Es un dato escalofriante. Sobre todo teniendo en cuenta que en nuestro planeta vivimos en total 7 mil millones de personas y nuestra capacidad productiva sería capaz de alimentar al doble, a 12 mil millones. Lo dice la FAO, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. El hambre es entonces un problema con solución. Pero los gobernantes internacionales no se ponen de acuerdo. Tienen en sus manos la llave para la erradicación del hambre. Pero no la usan. ¿Tienen la voluntad real de acabar con el problema?

 

  1 Alrededor de 800 millones de personas en el mundo no tienen suficientes alimentos para llevar una vida saludable y activa. Eso es alrededor de uno de cada nueve personas en la tierra.

   

La gran mayoría de personas que padecen hambre en el mundo viven en países en desarrollo, donde el 13.5% de la población presenta desnutrición.

   

Asia es el continente con la  mayor cantidad de personas del mundo que padecen hambre – dos tercios del total. El porcentaje en el sur de Asia se ha reducido en los últimos años, pero en Asia occidental ha aumentado ligeramente.

   

África subsahariana es la región con mayor prevalencia (porcentaje de la población) con hambre. Una persona de cada cuatro presenta desnutrición.

 

La nutrición deficiente es la causa de casi la mitad (45%) de las muertes en niños menores de cinco – 3,1 millones de niños cada año.

   

Uno de cada seis niños – aproximadamente 100 millones – en los países en desarrollo presentan peso inferior al normal.

 

Uno de cada cuatro de los niños del mundo padecen de retraso en el crecimiento. En los países en desarrollo la proporción puede elevarse a uno de cada tres.

   Si las mujeres agricultoras tuvieran el mismo acceso que los hombres a los recursos, el número de personas con hambre del mundo podría reducirse hasta en 150 millones.

 

66 millones de niños en edad escolar primaria asisten a clases con hambre en los países en desarrollo. Sólo en África hay 23 millones.

 

El PMA estima que se necesitan alrededor de US$3,2 mil millones por año para llegar a todos los 66 millones de niños con hambre en edad escolar.

 

El hambre mata a diario a miles de personas inocentes

El hambre es uno de los problemas más graves de nuestro planeta y que más muertes injustas produce.

Aunque también la sufren los países del Norte en lo que denominamos ‘cuarto mundo‘-actualmente y por culpa de la crisis esta bolsa de población está creciendo notablemente-, donde más afecta la escasez de alimentos es en el Sur, en las regiones afectadas por el neocolonialismo económico y que son brutalmente saqueadas por las potencias y las empresas transnacionales.

Mientras en el mundo desarrollado tenemos, mayoritariamente, abundancia de alimentos y vivimos llenos de lujos y productos que muy a menudo no necesitamos, en el Sur miles de personas mueren cada día por no poder comprar ni siquiera los alimentos más básicos. La situación no es nueva y es precisamente esto lo más preocupante. Que seamos capaces de permitirla y mantenerla en el tiempo, sabiendo el drama humano que supone para miles de familias.

¿Es posible solucionar esta grave situación y facilitar el derecho a la vida a las personas más pobres del planeta? Lo es. Y sobre todo los gobiernos del Norte tienen la llave. Actualmente en el mundo vivimos 7 mil millones de personas. Y según un estudio reciente realizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, nuestra capacidad productiva global podría llegar a alimentar a 12 mil millones de personas. Lo deja muy claro el siguiente fragmento del documental ‘Nosotros alimentamos el Mundo’.

Por lo tanto, sólo haría falta una buena gestión -se entiende ética y alejada de las ansias de beneficios de las multinacionales actuales- de las materias primas para poder convertir el nuestro en un mundo más justo. Existen alternativas, otro modelo es posible. Y no sólo posible, sino urgente.

Si bien es cierto que los gobiernos más poderosos del planeta se reúnen periódicamente para tratar el problema alimentario y para buscar soluciones, también lo es que realmente no ponen todos los recursos disponibles para llegar a su erradicación. ¿Por qué? Pues porque quieren mantener un sistema que no altere el orden actual y que siga beneficiando a unos pocos por encima del resto.

Muy a menudo, en el Norte los ciudadanos vivimos dando la espalda a esta situación. No pensamos o no queremos pensar porque en el fondo sabemos que deberíamos hacer algo. Quizá, si conociéramos más a fondo la realidad, la gravedad de la situación y el carácter inhumano y antiético de muchas empresas y especuladores que favorecen la prolongación del hambre en el mundo, adquiriríamos una mayor conciencia social.

El objetivo de este observatorio sobre las causas del hambre será precisamente éste, adentrarnos en el entramado oscuro de las relaciones comerciales internacionales e intentar detectar las causas que provocan y mantienen la crisis alimentaria en los países menos industrializados.

Un total de 800 millones de personas (10,9% de la población mundial) pasan hambre. En los últimos 25 años se ha reducido en 216 millones la cifra de personas subalimentadas. Haití y Zambia son los países en peor situación

 

A pesar de que se va reduciendo la cifra, en el mundo sigue habiendo un total de 795 millones de personas que pasan hambre. Así lo indican los últimos datos facilitados por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en su informe “El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo2015”, publicado recientemente.

Hace diez años había 167 millones más de personas subalimentadas, y si nos remontamos a los años 1990-92, la cifra era 216 millones superior a la actual, superando entonces los mil millones.

En cifras relativas, el porcentaje de personas subalimentadas en el mundo se sitúa actualmente en el 10,9%, frente al 18,6% del periodo 1990-92. Por tanto, la reducción porcentual ha sido de casi 8 puntos.

El informe de la FAO revela que este descenso ha sido más pronunciado en las regiones en desarrollo, donde se ha pasado de un porcentaje del 23,3% de la población que pasaba hambre en 1990-92 al 12,9% actual, y eso a pesar del considerable crecimiento demográfico que se ha producido en estas zonas del planeta.

Por países, los que se encuentran en una peor situación son, por este orden, Haití (donde el 53,4% de la población pasa hambre), Zambia (47,8%) y la República Centroafricana (47,7%) (ver abajo listado de los 30 países con un mayor porcentaje de población subalimentada).

Si analizamos las cifras absolutas, el ranking del hambre en el mundo está encabezado por la India (194,6 millones de personas subalimentadas), China (133,8 millones), Pakistán (41,4 millones) y Etiopía (31,6 millones).

La crisis económica y la inestabilidad política en algunas de estas zonas en desarrollo -como por ejemplo en África central y Asia occidental- han obstaculizado los progresos que se estaban logrando, según los expertos de la FAO.

Los progresos más rápidos se han producido en América Latina, en las regiones oriental y sudoriental de Asia, el Cáucaso y Asia central, y en las regiones septentrional y occidental de África. En cambio, no se ha conseguido reducir el hambre al ritmo deseado en el Asia meridional, Oceanía, el Caribe y el África austral y oriental.

El informe indica que “el crecimiento económico es un factor clave del éxito en la reducción de la subalimentación, pero tiene que ser inclusivo y ofrecer oportunidades para mejorar los medios de vida de la población pobre”. En este sentido, “el aumento de la productividad y los ingresos de los pequeños agricultores familiares son fundamentales para lograr progresos”.

La FAO también advierte en sus conclusiones que “en muchos países que no han logrado alcanzar los objetivos internacionales relativos al hambre, las catástrofes naturales y las provocadas por el hombre o la inestabilidad política, se han traducido en crisis prolongadas que han conllevado una mayor vulnerabilidad e inseguridad alimentaria de gran parte de la población”. Además, “en estos contextos, las medidas para proteger a los grupos vulnerables de la población y mejorar los medios de vida han sido difíciles de aplicar o ineficaces”.

17.000 niños mueren por día de hambre y por falta de vacunación adecuada, 6,3 millones por año… Con los recursos del Fondo Solidario del 2% del PIB mundial, en forma anual, podrán destinarse 500 mil millones de U$S de dólares para erradicar el problema del hambre y mitigar la pobreza extrema en todo el planeta.

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